Muchas de las visitas al dentista se deben por fracturas dentales, es decir, dientes rotos o agrietados.
El esmalte es uno de los tejidos más duros del cuerpo humano. A pesar de ello, hay diversas causas que pueden provocar que el diente se rompa o astille. En muchas ocasiones se debe a caídas o golpes. También puede ocurrir cuando los dientes presentan caries o han experimentado restauraciones extensas. O simplemente por la presión a la hora de morder y/o masticar un alimento más duro de lo normal.
Algunos de los factores que también pueden influir a que las piezas dentales se desgasten y por tanto haya más probabilidades de que el diente se fracture, son la edad de la persona y el cuidado que se dedique a la higiene buco-dental. Añadir que una solución para el caso de dientes cortos o desgastados puede ser el tratamiento de carillas estéticas que pueden corregir la forma y tamaño de los dientes.
Los tres principales tipos de fracturas dentales son:
Fisuras y fracturas del esmalte
Las fisuras en el esmalte dental no suelen afectar a la pérdida de la estructura del diente. Los signos más visibles son una línea de fractura en la superficie de la pieza. En caso de fisuras más evidentes, el tratamiento a seguir es el de grabar el esmalte y sellarlo con resina composite para prevenir cambios de color en las grietas.


Fracturas de esmalte y dentina
Las fracturas de esmalte y dentina, a pesar de afectar al esmalte y a la estructura de la pieza dental, no afectan al nervio. Suelen provocar sensibilidad a las variaciones de temperatura, deshidratación y presión ya que afectan a la dentina (capa interna al esmalte que recubre el nervio del diente).

Fracturas de la corona con afectación pulpar
En este caso, además de la perdida visible del esmalte y afectar a la dentina, el nervio dental también se ve afectado. Es por ello, que el diente presenta sensibilidad a los cambios de temperatura y a la presión.

En caso de sufrir algún traumatismo, es fundamental mantener la calma y acudir al dentista. Si existe la posibilidad de recuperar parte del diente, es recomendable conservarla. El dentista realizará una valoración exhaustiva y determinará el tratamiento más adecuado. Independientemente del tipo de lesión y del tratamiento aplicado, es fundamental realizar un seguimiento clínico y radiográfico. Así se podrá controlar la evolución y evitar la posibilidad de que haya alguna complicación.
Pide una cita informativa y resolveremos tus dudas